Dosificar y mezclar con el equipo real
En el taller de color, un preparador nuevo tiene tres botes de base, la fórmula impresa y una muestra. Ha dosificado «hasta que se parecía», ha mezclado menos de lo que pedía la ficha y ha apuntado la fórmula teórica, no lo que salió del dosificador. El color es casi correcto, pero nadie sabría repetirlo. La situación es ficticia. El problema no es la habilidad del preparador: se han saltado comprobaciones que dejan rastro. Esta lección ordena la dosificación con el equipo real, desde la base correcta hasta el registro final, y fija cuándo detenerse y avisar.
- Hecho verificado: consta en la norma, la ficha técnica o la etiqueta citada.
- Buena práctica: método razonado; no es, por sí solo, una política de Pinturas Especializadas.
- Procedimiento interno pendiente: calibración, tolerancias, lote mínimo, autorizaciones y registro que debe confirmar dirección técnica.
- Supuesto didáctico: situaciones y cifras marcadas como ficticias para practicar; no son datos de la empresa.
1 · La base y el producto mandan
Dosificar no es añadir colorante hasta que el bote se parezca a la muestra. La fórmula indica una dosis para una base y una cantidad concretas; cambiar una de las dos altera el resultado aunque el código sea el mismo. Cada base admite una carga limitada de colorante, que consta en la ficha y en el sistema tintométrico. Los colores saturados suelen pedir bases con menos poder cubriente; los claros, bases más blancas. Superar esa carga puede alterar cobertura, brillo, secado o adherencia. El producto también manda: no es lo mismo un mate lavable de interior que un satinado de exterior, ni una pintura al agua que un esmalte. EN 13300 clasifica las pinturas al agua para paredes y techos interiores por brillo, cobertura y resistencia al lavado, pero no autoriza a mezclar productos ni sustituye la ficha. Hecho verificado: la ficha y el sistema son la referencia. Procedimiento interno pendiente: qué carga máxima adopta la empresa y quién valida una sustitución de base.

¿Qué decide cuánto colorante admite una base concreta?
2 · El equipo se comprueba antes, no después
La dosificación empieza en el puesto. Un dosificador con residuo seco, una boquilla que gotea o una báscula desnivelada introducen un error que después se atribuye al color. Limpio y seco. Los restos de colorante seco pueden caer en el bote; el agua de un útil mal secado diluye la primera dosis. La limpieza se comprueba a la vista y al tacto. Calibrado. El dosificador o la báscula deben tener el cero comprobado, sin aire en la línea y con la calibración vigente. Un equipo que «siempre ha ido bien» no está calibrado; sin pauta interna, se usa la del fabricante. Boquilla correcta. Cada producto o colorante puede requerir una distinta. Una demasiado estrecha dosifica de menos y gotea; una demasiado ancha deja caer más de lo previsto. Base y envase. La base debe ser la de la fórmula, con el lote legible, el envase sin abolladuras y la temperatura de uso indicada. En el litoral mediterráneo, un bote que ha pasado la tarde al sol en un vehículo puede estar fuera de rango: se atempera o se consulta. Buena práctica: preparar el puesto antes de abrir la base; cada interrupción es una ocasión de contaminar o de perder la cuenta.

Abrir el puesto de color en cinco pasos
- Lee la orden completa antes de tocar un envase: producto, base, cantidad y destino.
Une cada comprobación del equipo con lo que evita.
3 · La secuencia: de la fórmula al bote
La secuencia tiene seis estaciones y no se adelanta ninguna. 1. Identificar la fórmula. Código, versión, producto, base, acabado y cantidad. Una fórmula antigua puede tener otra dosis. 2. Elegir la base. Se compara el código de la etiqueta con el de la fórmula y se comprueba el lote. El color del envase no identifica la base. 3. Dosificar. Se sigue el orden y la dosis del sistema. Si una línea gotea o el equipo avisa, se para. Lo dosificado se anota. 4. Mezclar. Tiempo, forma y velocidad constan en la ficha; no se aceleran ni se alargan por intuición. 5. Reposar si procede. Si la ficha lo indica, se cumple; si no, no se inventa. 6. Comprobar. Se compara con la referencia acordada, con la muestra seca y en la luz convenida, y se registra. La secuencia se rompe de formas discretas: dosificar sobre una base equivocada, añadir colorante después de mezclar, mezclar otra vez para «arreglar» un tono o aprobar una comprobación con el producto húmedo. El resultado puede parecer correcto y no ser reproducible. Procedimiento interno pendiente: quién puede ajustar una fórmula y cómo se registra sin borrar la versión anterior.

Ordena la secuencia de dosificación de un color.
4 · Mezclar, reposar y comprobar
Mezclar no es agitar con más fuerza para terminar antes. El tiempo y la forma buscan dispersar el colorante; pasarse puede meter aire y formar espuma, quedarse corto deja vetas. La ficha o el manual indican tiempo y modo. Ejemplo didáctico: si una ficha pidiera dos minutos de agitación, ese es el tiempo de referencia para ese producto. Agitar treinta segundos porque el color «ya parece uniforme» no es decisión del preparador: la uniformidad visual no demuestra dispersión. La cifra es un ejemplo, no una pauta de la empresa. El reposo puede servir para asentar la espuma, completar la dispersión o estabilizar la mezcla. Solo se aplica si la ficha lo indica, y se cumple entero; recortarlo puede dar un color que cambia entre botes. La comprobación exige muestra seca —muchos productos al agua cambian de tono al secar—, la luz acordada y un registro de qué se comparó y quién lo validó. Un color puede coincidir bajo una luz y separarse bajo otra: es el metamerismo que estudian ISO 7724 y EN ISO 11664. Un colorímetro aporta un dato objetivo, pero no sustituye la comprobación visual ni la ficha.
Comprobar sin cambiar el resultado
- Confirma que la mezcla ha cumplido el tiempo y el reposo de la ficha.
Si la mezcla ya parece uniforme antes del tiempo indicado, se puede detener y dar el color por bueno.
5 · Contaminación cruzada, residuos y lote mínimo
Las fuentes de contaminación están en gestos pequeños: apoyar la boquilla en el borde, devolver el sobrante al envase original, compartir tapa o dejar un colorante destapado. También una gota de oscuro en la boquilla del claro, una varilla compartida o un embudo con residuo. Cada producto y cada colorante tienen su útil, y lo que ha salido del envase no vuelve salvo que la ficha lo permita. Los residuos importan: una película seca o un grumo obstruye el colorante y dosifica de forma irregular; una piel o un sedimento en la base puede indicar un envase mal cerrado o caducado. No se cuela un producto para «salvarlo» sin autorización: se separa, se etiqueta y se consulta. El lote mínimo existe porque el sistema dosifica una cantidad pequeña pero fija. Por debajo, esa dosis pesa demasiado, el error crece y el color deja de ser repetible. No se parte un pedido por debajo del mínimo: se ajusta la cantidad, se ofrece otro formato o se explica la limitación. El mínimo lo fijan la ficha y el sistema. Buena práctica: registrar la merma y el bote no apto. Procedimiento interno pendiente: quién autoriza un trasvase y dónde se anota la merma.

Clasifica cada práctica según su efecto en la contaminación y los residuos.
Práctica segura
Riesgo de contaminación
6 · Cuándo detenerse y avisar
Hay señales que obligan a detener la dosificación, separar el envase y avisar: - Colorante agotado o con aire. El equipo pulsa pero no llega producto, o llega a saltos. La dosis queda incompleta y no se compensa «a ojo». - Base equivocada. Se descubre por la etiqueta, el lote o porque el sistema no reconoce la combinación. Si ya hay colorante dentro, no se trasvasa sin autorización. - Grumos, piel o sedimento. Pueden indicar un envase mal cerrado, caducado o contaminado. Colar y seguir no es una solución validada. - Viscosidad extraña. Un producto más espeso o más fluido puede estar fuera de condiciones; la ficha describe el aspecto de referencia. - Envase dañado o sin etiqueta. No permite garantizar qué contiene ni de qué lote viene. - Fórmula que no cuadra. La dosis no coincide con la cantidad, el código no corresponde al producto o la muestra no se parece. Se revisa antes de dosificar más. - Equipo averiado. Goteo, alarma, cero inestable o boquilla obstruida. Se detiene y se etiqueta. Quien detecta la señal deja el envase identificado, cuenta qué ha pasado y no lo entrega. Procedimiento interno pendiente: a quién se avisa, con qué parte se registra y quién decide si el producto se recupera, se repite o se desecha.
Cinco frases del taller. Marca las que no se sostienen.
- «El colorante se ha agotado a mitad; relleno con otro parecido y sigo.»
- «La base no es la de la fórmula; paro, separo el envase y aviso.»
- «Hay grumos en la base; los cuelo y lo entrego como si nada.»
- «La fórmula no cuadra con la muestra; reviso código, base y lote antes de dosificar más.»
- «El envase está abollado y sin etiqueta; lo trasvaso a un bote cualquiera y lo entrego.»
Identifica la linea con error.
7 · Registrar lo dosificado, también cuando algo falla
El registro útil no es la fotocopia de la fórmula: es la historia de lo que pasó en el bote. Debe permitir que otra persona repita el color y que, si algo salió mal, se sepa qué se hizo y quién lo autorizó. Se anota la fórmula y su versión, el producto, la base, el lote de la base, los lotes de colorante, la cantidad real, la dosis que marcó el equipo, los ajustes manuales, la mezcla y el reposo, la comprobación y cualquier incidencia. Si se añadió colorante a mano, se escribe cuánto y por qué; si se cambió de base, se documenta; si el color no coincide, se registra la diferencia en lugar de sustituirla por «correcto». Ocultar una incidencia tiene un efecto inmediato y otro diferido. El inmediato es que el bote sale con una etiqueta que no cuenta la verdad. El diferido es peor: la siguiente preparación parte de un dato falso, repite el error y ya no se sabe en qué paso se introdujo. Un registro honesto cuesta una línea; uno maquillado cuesta la confianza del cliente. La corrección de una fórmula se hace con autorización y se guarda como versión nueva. No se sobrescribe la anterior ni se borran los ajustes. Procedimiento interno pendiente: quién firma el cambio y cómo se registra la merma. Buena práctica: antes de cerrar el bote, leer el registro en voz alta. Si no se puede explicar en una frase qué contiene, de qué lote viene y qué se comprobó, falta un dato.
El registro no recoge lo que se quería dosificar, sino lo que realmente se . Si algo no cuadra, se anota la y se avisa. Corregir una fórmula sin dejar rastro impide el color. La persona que el cambio debe quedar identificada.
Herramienta de trabajo: tabla de dosificación y registro del taller de color
Se abre con el pedido y se completa durante la preparación. Sirve para cualquier familia del catálogo, siempre que la ficha técnica se consulte aparte.
| Dato | De dónde sale | Qué se anota | Límite |
|---|---|---|---|
| Fórmula | Sistema tintométrico | Código y versión vigente | Una versión antigua no vale |
| Producto y acabado | Ficha técnica | Familia, brillo y base | No se mezclan familias |
| Base y lote | Etiqueta del envase | Código, lote y estado | Carga máxima según ficha |
| Colorantes | Etiqueta y sistema | Código, lote y caducidad | Nunca fuera de ficha |
| Dosis real | Dosificador o báscula | Lo que marca el equipo | Tolerancia pendiente |
| Mezcla y reposo | Ficha técnica | Tiempo real y hora | El tiempo no se acorta |
| Comprobación | Muestra seca y luz acordada | Resultado y observaciones | No garantiza por sí sola |
| Incidencia y firma | Parte interno | Qué pasó, quién y qué se hizo | Registro pendiente de validar |
Repaso activo
Memoria: cada dato con su función
| Termino | Definicion |
|---|---|
Tarjetas de repaso rápido
Chequeo: ¿puedes repetir la dosificación?
Se requiere 70% de aciertos para avanzar.
Para dominar este tema
Dosificar es convertir una fórmula en un bote que otra persona pueda repetir. La base y el producto mandan: cada base admite una carga limitada y la ficha fija el límite. El equipo se comprueba antes —limpio, seco, calibrado, boquilla correcta y base identificada— y la secuencia no se salta: fórmula, base, dosis, mezcla, reposo si procede y comprobación con muestra seca. La contaminación y los residuos se evitan con útiles separados y envases tapados. El lote mínimo no es un capricho: por debajo, la dosis fija pesa demasiado y el color deja de ser repetible. Si el colorante se agota, la base no es la correcta, hay grumos, la viscosidad cambia, el envase está dañado o la fórmula no cuadra, se para, se separa y se avisa. Y se registra lo dosificado, la incidencia y quién la autorizó. La regla: la ficha manda, el equipo se comprueba y el registro cuenta la verdad. Un color que no se puede repetir no es un color terminado.
- UNE-EN 13300, pinturas y barnices: clasificación de pinturas al agua para paredes y techos interiores; ayuda a separar producto, brillo y prestación del color (consulta 2026-10-24).
- ISO 7724 y UNE-EN ISO 11664, colorimetría de pinturas y colorimetría CIE: diferencias de color, iluminantes normalizados y espacio CIELAB (consulta 2026-10-24).
- Fichas técnicas de los fabricantes del catálogo: base, carga máxima de colorante, tiempo de mezcla, reposo y lote mínimo. Son la fuente operativa y prevalecen sobre cualquier ejemplo de esta lección.